En el mundo del transporte de mercancías, el tamaño importa, pero la visibilidad del tamaño importa aún más. Cuando un camión circula de noche o en condiciones de baja visibilidad, las luces traseras convencionales solo indican que hay "algo" delante. Sin embargo, son los gálibos traseros los que definen las verdaderas dimensiones del gigante que ocupa el carril.
A continuación, analizamos por qué estos dispositivos no son solo un requisito legal, sino una herramienta crítica de seguridad activa.

La luz de gálibo es un dispositivo de iluminación situado en los puntos más extremos (superior y lateral) de la carrocería de un vehículo pesado. Mientras que las luces de posición indican presencia, el gálibo indica volumen.
• Ubicación: Se instalan lo más cerca posible del borde superior de la caja o remolque.
• Color: En la parte trasera, deben ser obligatoriamente de color rojo.
• Obligatoriedad: Generalmente, es obligatoria para vehículos con una anchura superior a 2,10 metros, aunque se recomienda su uso a partir de los 1,80 metros.

La importancia de estas luces radica en tres pilares fundamentales para la seguridad vial:
A. Percepción de la Distancia y Velocidad
Para un conductor que circula detrás de un camión, dos puntos rojos situados a gran altura permiten al cerebro triangular mucho mejor la distancia de seguridad y la velocidad relativa. Sin gálibos, un remolque oscuro puede parecer más lejano de lo que realmente está.
B. Identificación del Tipo de Vehículo
Al ver las luces de gálibo, cualquier conductor identifica instantáneamente que se encuentra ante un vehículo de grandes dimensiones. Esto condiciona la toma de decisiones, como:
• Preparar un adelantamiento con más espacio.
• Prever que el vehículo delante tendrá una frenada más larga.
• Anticipar radios de giro más amplios en curvas.
C. Seguridad en Infraestructuras (Túneles y Puentes)
Los gálibos traseros también sirven de referencia para el propio conductor del camión y para otros usuarios en zonas de altura limitada. Indican visualmente el "techo" del vehículo, evitando colisiones con estructuras superiores en condiciones de poca luz.
La transición de bombillas halógenas a la tecnología LED ha supuesto una revolución en los gálibos traseros:
• Durabilidad: Resistentes a las vibraciones constantes del motor y las irregularidades del asfalto.
• Consumo: Reducen la carga eléctrica del sistema del camión.
• Nitidez: El LED ofrece una luz más pura y direccional, lo que permite que el gálibo sea visible a distancias mucho mayores, incluso bajo lluvia intensa o niebla.
Circular con los gálibos traseros fundidos o sucios no solo es motivo de sanción económica y resultado desfavorable en la ITV; es una negligencia que aumenta exponencialmente el riesgo de alcance trasero.
Nota del Experto: Un camión sin luces de gálibo en una carretera secundaria sin iluminar se convierte, a ojos de los demás, en un turismo pequeño. Ese error de percepción es el origen de miles de accidentes anuales.
Los gálibos traseros son los "centinelas" de la carretera. Su función va más allá de iluminar; su verdadero objetivo es comunicar dimensiones. En un sector donde la eficiencia y la seguridad van de la mano, mantener estos dispositivos en perfecto estado es la forma más sencilla y efectiva de garantizar que el camión, y su carga, lleguen seguros a su destino.
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